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  • MARIA AMOR

Entenderse a uno a mismo - Sócrates




El coach Jeannie de Egan Bernal, reconoce que lo que más le impacto de él, con apenas 19 años, fue su fuerza y consciencia mental. No es inocente esta declaración en tiempos de hoy, en donde el verdadero líder tiene que hacer una maestría en auto conocimiento, para ser auto responsable, poderse auto gestionar, dado que es desde ahí que va a inspirar y lograr sostener el resultado desde su más profundo valor.

El reto de hoy es conocerse de una manera profunda y constante para ser un mejor ser para nosotros mismos y para los otros.

Cuando hablamos de transformación organizacional, tenemos que hablar en primera instancia de transformación personal y para ello es necesaria la introspección, reflexión, desconectarse un ratito del exterior para poder escuchar el interior.

Gauguin (pintor pos-impresionista) decía: "cierro mis ojos para poder ver".

Si paramos, logramos desconectar la inercia que nos lleva a actuar en piloto automático, dejamos de cometer una y otra vez las mismas tonterías que cometemos y podríamos ver realmente qué estamos haciendo, y ver si eso nos conduce a dónde en realidad queremos llegar.

Tendremos que soltar “el ruido externo” y empezar a escucharnos a nosotros, estar presentes y conscientes, para poder actuar desde la verdadera responsabilidad personal. Esto significa hacernos cargo de nosotros y es un tema necesario en esta carrera “loca” en la que nos hemos subido.

Darnos cuenta de que lo que realmente necesitamos como humanidad es volvernos a conectar, resulta paradójico que es el momento en que aparentemente más conectados estamos, tenemos teléfonos móviles, ipads, computadoras, diversas fuentes de aparente conexión y es cuando más solos nos hemos sentido y menos claridad tenemos sobre lo que realmente queremos.

Conectar con nosotros mismos (desde mi punto de vista una de las competencias claves de un líder), tener claridad sobre lo que queremos y encontrar un sentido y un propósito de nuestro quehacer diario, un sentido que nos haga vibrar, que nos lleve a pensar que estamos haciendo algo que vale la pena, algo que nos llene de satisfacción, no que estamos simplemente realizando una transacción monetaria o chuleando días.

Te has preguntado: ¿qué tan claro tienes el resultado que quieres? ¿qué tanto estás vibrando con lo que haces? ¿Si no estás vibrando y a pesar de esto te acomodas, lo que estarías haciendo es realmente vivir o sobrevivir? Tiempo atrás era súper valido, cambiabas tu tiempo y mano de obra por dinero, ese dinero y el hacer lo que tú quisieras con él, te daba ese sentido de libertad, te ponía en una emocionalidad positiva. Este dinero te daba la posibilidad de adquirir bienes que te iban a hacer la vida más amable, te sentías satisfecho y haciendo algo útil, pues tenías esos motivadores que te ayudaban a dar sentido.

Hoy ¿te sientes igual? Hoy por hoy, ante un mundo que no para un segundo, ante un mundo diferente, ante un mundo que está despierto 24 horas, ante un mundo cada vez es más exigente, ante un mundo que no se sacia con nada, pretendemos (en general), seguir operando y pensando como siempre lo hemos hecho, estamos buscando llenar el vacío con “el afuera” y desde ahí va a ser literalmente imposible. Lo frecuente es encontrarnos con personas agotadas, exhaustas, asustadas, no importa el nivel desde el cual se desempeñan. Esto parece ser una característica del empleado de hoy.

Seamos realistas. ¿Con esa emocionalidad, con ese sin sentido, con ese vacío, lograremos ser sostenibles, ser productivos, ser creativos? No, ni para nosotros, ni para la organización con la que trabajamos. No es una tontería que 700.000 personas y el número va creciendo, se suiciden al año; sin embargo, aún no hemos visto la importancia de hacer acompañamiento a nuestros colaboradores, ayudarlos a mirar distinto, ayudarlos a crecer, ayudarlos a aparecer. NO hemos visto esto como una de las inversiones más poderosas y beneficiosas para ambas partes, desde nuestra creencia vieja (que es la que aparece cuando estamos asustados) pensamos que es un gasto y que por ahora no vale la pena.

Por favor seamos conscientes de que ya no estamos en la era industrial, de que ya no podemos operar desde ese viejo modelo, de no hacernos cargo, pues si no lo hacemos, los siguientes en desaparecer seremos nosotros.


Maria Amor Poch

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